viernes, 14 de mayo de 2010

Mosaico del YO.



Cuando empleamos el término de mosaico pudiéramos atribuir a que es la combinación de fracciones que forman un conjunto o un todo. Así que siguiendo la teoría del psicoanálisis Freud logro manifestar que la personalidad del individuo está estructurada por un Ello, Yo y Superyó, y estas trabajan de forma conjunta.
El Ello está constituido por nuestros impulsos, deseos, necesidades y carencias básicas que puede tener un individuo, este representa una forma innata de lo que es el pensamiento humano. Actuando de acuerdo con el principio del placer y de alguna manera actúa de forma ilógica ante las normas de una realidad o sociedad, y sin imaginar las consecuencias y los resultados. El ello responde ante diferentes estímulos como las ganas de comer y beber, manifestar la agresividad, la ira, así como la búsqueda del sexo. Esta se encuentra estrechamente relacionada con el Yo y el Superyó
Al hablar de él Yo lo explicamos como la forma en que se pueden cubrir las demandas de deseos e impulsos dados por el Ello con un ambiente externo, y simultáneamente adaptándose a las exigencias del Superyó. Es importante señalar que el Yo se va desarrollando de acuerdo a las etapas de la vida como la niñez, adolescencia y adultez. El Yo permite esa equivalencia del Ello, satisfaciendo pero de una manera consciente, apropiada y realista. Así como también nos permite tener una visión más clara en cuanto a la manera de pensar y razonar, para no dejarnos llevar por acciones lascivas o prohibidas ya que el Yo nos aborda hacia la rectitud y la formalidad de una realidad.
Otra pieza de este mosaico es el Superyó el cual va en función de neutralizar al Ello, este constituye las ideologías éticas y morales absorbidos de una cultura y una sociedad. Es decir que constituye la representación de las normas, tabúes, y pautas.
El Superyó se va adquiriendo poco a poco ya que este no está presente desde el nacimiento del individuo, este se va creando a medida de que la madurez y de los estándares que tenga la sociedad.

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